La segunda toma de los cuartos de final masculinos del Abierto de Estados Unidos ha dejado las victorias del español Rafael Nadal (nº 2) y del británico Andy Murray (nº 4) en espera del inminente doble enfrentamiento entre las cuatro mejores raquetas del mundo que ya levanta pasiones. El aperitivo extra para este apasionante sábado que vivirá las semifinales individuales en ambas categorías ha sido la entrega del primer título, el doble mixto, en el que una pareja argentina se ha quedado con la miel en los labios.
Felizmente pasadas las aguas del huracán Lee y sin rastro del huracán Katia, el único fenómeno 'devastador' que sacudió Flushing Meadows este viernes fueron los cañonazos de un tenista llamado Nadal que arrasó a Andy Roddick (nº 21) por 6-2, 6-1 y 6-3 en un abrir y cerrar de ojos. Visto el tanteo parece más propio de un partido de primera ronda que de unos cuartos de final en los que se medían dos campeones del US Open y ex números uno del mundo. El de Manacor no dejó margen a la sorpresa ante un rival al que se le presentaba una ocasión que ni pintada para encaramarse a las semifinales de un Grand Slam por vez primera desde Wimbledon'2009. Y que, no lo olvidemos, ha sido capaz de derrotar al español en tres ocasiones sobre cemento.
Golpe de autoridad
Las dudas que podía despertar 'Rafa' antes del torneo, como consecuencia de las lesiones que apenas le habían permitido disputar dos partidos desde Wimbledon, se han ido disipando a medida que han avanzado las rondas. Un brutal 4-0 en 18 minutos fue la carta de presentación que se le atragantó, y de qué manera, al campeón de 2003. Ya de por sí Roddick llegaba muy fatigado al envite, tras batirse el cobre en la víspera ante David Ferrer, pero unas molestias en el muslo izquierdo convertían su misión en imposible. La única manera de doblegar hoy al seis veces ganador de Roland Garros era jugando al 120%. Tal vez aquel Roddick que en 2004, en lo más alto de su carrera deportiva, arrollara a la entonces joven promesa del tenis español en segunda ronda hubiera aspirado a tal empeño...
El jugador español se olvidó de una red a la cual sólo se acercó en tres ocasiones y se instaló firmemente sobre la línea de fondo, maniobrando con destreza con su derecha para anotar 35 'winners' por únicamente 13 errores no forzados. Cada vez que el 'pistolero' de Nebraska tendía la amenaza de su volea, Nadal respondía con eficaces 'passings'. Y cada vez que lo pasaba mal con su servicio, el manacorí sacaba réditos en forma de quiebres: 6 de 7. Si a ello le sumamos que 'Rafa' se aseguró con su primer servicio el 84% de los puntos, podemos hacernos a la idea de porqué el partido no llegó ni a las dos horas.
Murray entra en la historia
La cargada agenda de juego de Nadal durante los últimos días tendrá a Murray como próxima cita. La victoria del escocés sobre John Isner (nº 28) le otorga el honor de convertirse en el séptimo jugador en la Era Open en alcanzar la semifinal en los cuatro torneos del Grand Slam de una misma temporada, como ya rubricara Djokovic sólo 24 horas antes o el propio jugador español en 2008. La lección de supervivencia exhibida en el agónico encuentro de segunda ronda contra el alemán Robin Haase, cuando con dos sets por debajo estuvo a punto de decir adiós por la puerta de atrás, ha dado alas al tenista británico en su objetivo de repetir la final disputada en estas mismas pistas hace tres años, cuando en la semifinal doblegó a... ¿Se imaginan? Rafael Nadal.
Murray sabía que la clave para detener las embestidas del gigantón estadounidense en esta su primera incursión en los cuartos de final de un 'grande' era mantener bajo control su diabólico servicio. Isner ejecutó 17 saques directos -para sumar la friolera de ¡94! en todo el torneo, líder absoluto-, pero sólo desplegó su agresividad habitual cuando ya tenía el partido muy cuesta arriba, cuando el marcador reflejaba 7-5 y 6-4 en su contra. El primer 'break' en su cuenta personal para el 2-0 en el tercer parcial le sirvió para templar los nervios y afilar su juego de saque y volea -hasta 75 veces subió a la red a lo largo del partido, lo que le reportó 50 puntos- y soñar con una heroicidad que le permitiera acercarse al Olimpo del tenis mundial.
El campeón del reciente torneo de Winston-Salem se apuntó el set por 6-3 y buscó con ahínco el cuarto, pero perdió su primer tren al dejar un escapar un 15-40 al resto para el que hubiera significado el 5-4. Aún quedaría a su disposición una oportunidad más en la suerte en la que más se prodiga: el 'tie-break', no en vano había disputado la friolera de 52 esta temporada -33 de ellos ganados-. Murray mantuvo la serenidad en esos momentos determinantes y evitó el esfuerzo extra que hubiera significado llegar a la quinta manga, firmando al final 47 golpes ganadores por sólo 20 errores no forzados.
El pentacampeón también se exhibe
Federer (nº 3) salió airoso en sets corridos ante el que, sobre el papel, parecía el adversario más peligroso de los primeros espadas. El francés Jo-Wilfried Tsonga (nº 11) presentaba entre sus credenciales dos victorias ante sir Roger a lo largo de este verano, incluyendo una en cuartos de Wimbledon, pero el pentacampeón mostró su versión más brillante para ganar en una hora y 53 minutos y por un cómodo 6-4, 6-3 y 6-3 el partido disputado en el último turno del jueves. Ni siquiera el parón de dos horas por la lluvia descentró al suizo en su propósito de alcanzar la octava semifinal consecutiva en Flushing Meadows, que cimentó en su poderoso servicio -con un 77% de puntos ganados con su primero- y que muestra al universo del tenis que ha recuperado la frescura necesaria para poner contra las cuerdas al intratable 'Nole' Djokovic.
El doble mixto se queda en casa
No todo fueron malas noticias para el público local. Perdieron Roddick e Isner, sí, pero al menos vieron como dos representantes se alzaban con primer título en litigio. La dupla formada por Jack Sock y Melanie Oudin conquistaron el doble mixto al derrotar en la final a Eduardo Schwank y Gisela Dulko por 7-6 (4), 4-6 y 10-8. Ganador el de Rosario del doble masculino en Roland Garros y la bonaerense del doble femenino en el Abierto de Australia, aunaban fuerzas por primera vez en un torneo con el desafío de coronarse campeones en una disciplina carente de títulos para el tenis argentino aquí en Nueva York. Pero no pudo ser.