Cuando la mayoría del universo del tenis daba a Serena Williams (nº 28) todas las papeletas para proclamarse campeona por cuarta vez del Abierto de Estados Unidos y 14ª vez en un Grand Slam, llegó una australiana de 27 años sin apenas experiencia en estas lides para demostrar que en el deporte todo es posible. Samantha Stosur (nº 9) impartió una memorable lección de juego ante una de las más destacadas campeonas de la historia para hacerse definitivamente con un hueco entre las grandes del circuito femenino.
El 6-2 y 6-3 que Stosur infligió en una hora y 13 minutos a una tenista como Serena tan acostumbrada a arrollar a rival tras rival confirma la formidable exhibición ofrecida para regocijo del tenis australiano, que por fin ve cómo una de sus representantes conquista el último 'grande' de la temporada desde que en 1973 lo hiciera Margaret Court -el último chico fue Lleyton Hewitt en 2001-. “Esto es un sueño, me cuesta decir lo que siento. Creo que tuve uno de mis mejores días”, acertaba a decir emocionada instantes después de convertirse en la 40ª jugadora en la Era Open en inscribir su nombre en el palmarés de algún torneo del Grand Slam. Efectivamente, toda una proeza para una tenista que sólo había ganado con antelación dos torneos menores y que había perdido hasta nueve finales.
Stosur encaraba el segundo partido más importante de su carrera deportiva tras la sorprendente incursión que hizo el año pasado en Roland Garros a una final en la que cayó ante Francesca Schiavone. Su moral era máxima después de haber sobrevivido a cruentas batallas en las rondas previas que marcaron récords en el US Open: ante Nadia Petrova disputó el hasta la fecha partido más largo en la historia del US Open (tres horas y 16 minutos) y contra la también rusa Maria Kirilenko libró el 'tie-break' más largo (17-15). Pero con modestia debía ser consciente del favoritismo de la menor de las hermanas Williams, quien tras un año alejada de las pistas por lesiones y una enfermedad había regresado en plenitud y con la predisposición de retornar a la élite del circuito, como demostró en la semifinal de la víspera, cuando liquidó a la primera raqueta mundial, la danesa Caroline Wozniacki, por 6-2 y 6-4.
La polémica vuelve a salpicar a Serena
La jugadora 'aussie' perfiló desde el principio sus armas: un consistente servicio y una derecha poderosa que hiciera recular a la jugadora estadounidense. Un rápido quiebre para el 2-1 en la primera manga sirvió de acomodo para que dejara de lado los nervios y presentara las credenciales no sólo para ser una firme opositora en este irrepetible escenario, también para convertirse en una heroína. Se adjudicaría con inesperada facilidad ese primer set con su sólido juego desde el fondo de la pista y con unos guarismos brutales en su servicio, cuyo primero le reportó hasta un 92% de tantos. Tanto fue así que los últimos 12 puntos fueron a parar al casillero de la australiana, ante la desesperación de una errática Serena que jugó con un desastroso 35% de primeros saques y que, fruto de la ira y viendo que se le escapaba su primer set del torneo, arrojaba la raqueta contra el suelo.
El comienzo del segundo parcial pudo haber cambiado la dinámica del partido. Con 30-40 para Stosur al resto, la juez-árbitro le quitó un punto a Williams que hubiera supuesto 'deuce' al considerar que la americana celebró el punto antes de que éste culminase. Esta polémica originó una agria discusión entre jugadora y árbitro que recordó y mucho a lo acontecido hace dos años en la última presencia de Serena en estas pistas, cuando se la sancionó con la pérdida del punto definitivo de la final ante Kim Clijsters por insultar a una juez de línea. “No le voy a regalar ese game. No está bien lo que me haces”, argüía Serena. El caso es que la antigua número uno del mundo se vino arriba y empezó a mostrar algunas píldoras de su verdadero nivel: rompió para el 1-1 y con 2-1 a su favor perdió dos bolas de quiebre que a la postre fueron trascendentales. Pero fue un espejismo. Stosur, autora de 20 'winners' por sólo 12 errores no forzados, recuperó el protagonismo y se llevó toda la gloria privando al público asistente de un tercer set al que no se llega en una final del Abierto americano desde ¡1995!
Finales de dobles
Lisa Raymond se alzó con su tercer título de dobles en Flushing Meadows seis años después de haberse adjudicado el último con una compañera más de actualidad que nunca: Samantha Stosur. La veterana tenista estadounidense de 38 años se anotó su 72º título en esta modalidad y sexto Grand Slam de su carrera en compañía de su compatriota Liezel Huber al derrotar a las vigentes campeonas, la también estadounidense Vania King y la kazaja Yaroslava Shvedova, por 4-6, 7-6 (7/5), 7-6 (7/3). La pareja cien por cien americana salvó hasta tres bolas de partido en el segundo parcial para alzarse con el campeonato, el segundo que obtienen juntos aunque el primero en un Grand Slam, en una larga tercera manga que se alargó por espacio de una hora.
En la jornada nocturna del 'Supersábado' le tocó el turno al doble masculino, en cuyas semifinales no se había colado ninguno de los primeros cuatro cabezas de serie. La pareja formada por el austriaco Jurgen Melzer y el alemán Philipp Petzschner (9º) conquistó su segundo Grand Slam -tras coronarse el año pasado en Wimbledon sin ser cabezas de serie- al arrollar en 48 minutos a los polacos Mariusz Fyrstenberg y Marcin Matkowski (6º) por un doble 6-2. Los sextos favoritos notaron los nervios de disputar su primera final de un 'grande' en 29 participaciones: sólo se adjudicaron un punto de los primeros 17 en juego y cedieron un 4-0 en la primera manga en apenas 8 minutos. La dupla centroeuropea recurrió al servicio -ganaron el 88% con sus primeros- y la consistencia de sus golpes -23 'winners' por sólo 7 errores no forzados- para alzarse con su tercer título de la temporada.
Los juniors favoritos, sorprendidos
De vuelta a este inusual domingo repleto de finales hay que destacar las derrotas de los números uno en los individuales de categoría junior. Oliver Golding (nº 13) se convirtió en el primer tenista juvenil británico en coronarse campeón desde Andy Murray en 2004 tras derrotar al checo Jiri Vasely por 5-7, 6-3 y 6-4, mientras que la estadounidense Grace Min se proclamó campeona sin ceder un solo set en el torneo a costa de la francesa Caroline Garcia por 7-5 y 6-3 (3). En las modalidades de dobles se coronaron los alemanes Robin Kern y Julian Lenz y el dúo formado por la rusa Irina Khromacheva y la holandesa Demi Schuurs.